Prioridad
No todo cabe. El mensaje debe ayudar a la audiencia a decidir.
Narrativa estratégica · Pitch · Portavocía
Narrativa estratégica · Pitch · Portavocía
Trabajo en el punto donde un proyecto empresarial necesita convertirse en un relato claro y ese relato debe sostenerse frente a una audiencia real.
Mi trabajo actual en narrativa estratégica y pitch no nace sólo de la comunicación. También nace de haber estado dentro de proyectos que había que construir, explicar, negociar y hacer avanzar.
Fui administrador único de North Wind Developers, dedicada al desarrollo de proyectos eólicos en Cantabria. Allí el proyecto no era únicamente técnico. Había que coordinar ingeniería, estudios medioambientales, derechos y terrenos, tramitación administrativa, relación con entidades locales y conversaciones con distintos actores empresariales y territoriales.
Eso me enseñó algo que sigo considerando fundamental: un proyecto puede ser sólido y, aun así, necesitar explicaciones muy diferentes según quién tengas delante. El lenguaje que sirve con un ingeniero no es necesariamente el que necesitas con una administración, un propietario, una entidad local o alguien que está valorando participar en el proyecto.
Después llegó Villaberries, mi proyecto empresarial de agricultura ecológica. Aquí el trabajo ha sido otro, pero la tensión es parecida: construir producto y marca, definir una propuesta, comercializarla y vender B2B. Pasar de conocer muy bien lo que haces a conseguir que otra persona entienda por qué puede tener sentido para ella.
A esa experiencia empresarial se suma otra parte de mi recorrido: comunicación, creación y dirección audiovisual, interpretación e improvisación. Ahí he trabajado narrativa, presencia, oralidad, escucha, adaptación y algo especialmente útil cuando una presentación deja de seguir el guion: responder a lo que está ocurriendo delante.
Hoy junto esas tres dimensiones.
Entender un proyecto desde dentro.
Decidir qué necesita realmente la persona que está al otro lado.
Y preparar cómo explicarlo y defenderlo cuando llega el momento de hacerlo en voz alta.
No porque sean experiencias idénticas, sino porque todas me han obligado, de maneras distintas, a resolver el mismo tipo de problema: cómo hacer avanzar algo complejo cuando para avanzar necesitas que otras personas puedan entenderlo, valorarlo y actuar sobre ello.
No todo cabe. El mensaje debe ayudar a la audiencia a decidir.
La claridad nace de una arquitectura, no de acumular diapositivas.
El pitch debe funcionar también bajo tiempo, preguntas y presión.